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MILAGROS DE LA VIRGEN DE ALTAGRACIA
Corría el año 1895, al abrir como de costumbre la santera, la ermita, observó con asombro que la imagen de la Virgen no se encontraba en su trono. Asustada, corrió al pueblo para comunicárselo al mayordomo, quien, sin pérdida de tiempo, se trasladó, con las autoridades al lugar de los hechos para comprobar lo que pensaba sería un robo sacrílego. Cuando llegaron a la ermita vieron que se trataba de una falsa alarma, pues la imagen, como siempre, se encontraba en su trono. Considerando el mayordomo que se trataba de una broma de mal gusto, increpó a la santera y la amenazó con el despido. La pobre mujer, llorando, se postró de rodillas ante el altar de la Virgen pidiendo insistentemente que se aclarase n los hechos. Cuentan los más viejos del lugar que en ese momento todos pudieron oír una voz de procedencia extraña y desconocida que decía: "Vengo de salvar a mis hijos que luchan en Cuba".
El suceso corrió por el pueblo, al que dieron las más diversas versiones; más, cuando unos días después, quitaban su manto viejo para ponerle el de gala, con motivo de sus fiestas, vieron con estupor, como estaba totalmente agujereado.
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