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Eminentísimo Sr. Cardenal Arzobispo de Toledo.
Ya en otras ocasiones, he manifestado la situación lastimosa de esta Parroquia cuyas rentas son tan tenues, que aun no sufragan para los gastos precisos de cera, aceite, de aquí es que su fábrica material está indecentísima, los ornamentos a excepción de dos ternos hechos de limosnas, los demás están rotos o remendados , y todo con escasez, a pesar de que no faltan algunos bienhechores, y que yo estoy supliendo todo lo que falta. Para acudir a tanta necesidad, suplico de nuevo se sirva agregar a esta iglesia el curato o beneficio rural de la Puebla de Almagra, que se halla vacante desde el 12 de diciembre de 1811, con cuya renta que podrá ser, por quinqueño, de doscientos ducados , puede haber lo bastante para lo necesario al culto y aún para la decencia de sur ornamento. Pero considerando después que para hacer la pretendida agregación era indispensable el consultar el beneplácito del Rey nuestro Señor, cuya operación dilataría el remedio y pronto socorro que tanto interesa, he creído deber recurrir a la piedad de V.E. La Puebla de Almagra fue una aldea que hace ya más de trescientos años que se despobló, de la que no existen señales ni vestigios más que las ruinas de su Iglesia, un cuarto de legua distante de esta villa, en donde se reunieron sus últimos moradores, y cuya feligresía es la única que contribuye con diezmos al dicho beneficio rural. Siruela y Septiembre 26 de 1814 Andrés Gómez Cabello.
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